sábado, 2 de abril de 2011

Egipto; Expedición al Mar Rojo (todo lo que toquéis, puede heriros o mataros)

Escritura árabe

Al día siguiente visitamos el museo egipcio de El Cairo. Como Carlos ya lo había visitado, se quedó fuera y nos ofreció muy amablemente la Lonely para que pudiéramos guiarnos por su interior. Nos indicó que era lo que teníamos que ver y en que página se encontraba la información, así que nos metimos en el museo, guardamos la guía en la mochila para no hacerla ni caso y nos dedicamos a deambular entre momias, vasijas, sarcófagos y como no, a admirar la maravillosa mascara de Tutankamon.

Después de volver a visitar alguna que otra mezquita más, el día llegaba a su fin, así como nuestra estancia en el Cairo. La mañana siguiente comenzaría una nueva aventura, comenzaríamos a explorar las profundidades del Mar Rojo.

Me marchaba de la ciudad sin respuesta a muchas preguntas extrañas:

- ¿Por qué en muchas casas aunque no tengan para comer, se gastan el dinero en parabólicas?

- ¿Qué podría haber sucedido en esa ciudad, para que todos los techos se vieran como si hubiera habido un terremoto?

Techos de los edificios de El Cairo: Egipto
Desde luego es un lugar que no te deja indiferente, una ciudad que, debido al sofocante calor del día, tiene una impresionante vida nocturna, hasta el punto, que una noche, asomado en la terraza del hotel, pude ver varias familias paseando con sus hijos de 4 o 5 años a las 4 de la mañana.

De todas maneras, era una aventura que acaba para dar comienzo a otra.

Nos levantamos pronto para coger el avión que nos llevaría a Sharm el Sheikh. Cuando llegamos a El Cairo era de noche, pero sin embargo ahora volábamos de día, esto hizo que pegara mi cara a la venta absorto en los paisajes que íbamos recorriendo.

Sobrevolamos un enorme desierto que nos regalaba impresionante imágenes. Cuando por fin llegamos al Sharm el Sheikh, la ciudad comenzó a aparecerse como si fuera un oasis artificial. Empezábamos a ver zonas verdes y palmeras sin poder entender cómo podrían vivir con la aridez que les rodeaba.

En el aeropuerto nos esperaban para llevarnos directamente al barco en el que pasaríamos los siguientes 7 días, el Sea Queen II.

Llegamos al puerto y embarcamos. Estuvimos un buen rato allí mientras elegíamos camarote, nos acomodamos, explorábamos el barco y fuimos conociendo a nuestros compañeros de viaje.

En esta ocasión y para evitar problemas, Carlos se apropió un camarote para él solo, Marina y yo ocupamos uno doble para poder hablar y reír hasta las tantas sin molestar a nadie.

Cuando por fin estuvimos todos listos, el barco zarpó y nos ofrecieron el primer breafing de bienvenida.

Bea era nuestra guía oficial, nos dio la bienvenida, nos informó sobre todo lo referente al barco, como serían nuestros próximos días abordo, por qué zonas navegaríamos y bucearíamos y finalmente nos realizó una importante advertencia, un aviso que jamás olvidaré. ¿Por qué?, pues supongo que porque es lo que todo aventurero desea oír cuando comienza una nueva aventura:

- Tened en cuenta que ahí abajo, todo lo que toquéis, puede heriros o mataros.

Cuando oí esas palabras, supe de inmediato que quedarían grabadas a fuego en mi memoria para siempre, mis ojos se abrieron y creo que hasta se me podría haber caído la baba, sabiendo que estaba a las puertas de una experiencia de esas como las que había soñado tantas y tantas veces cuando era pequeño.

Ante semejante advertencia… ¿Quién se puede resistir descubrir todo lo que el Mar Rojo le puede ofrecer?

Morena Mar Rojo






4 comentarios:

  1. No me acordaba de esa frase "Tened en cuenta que ahí abajo, todo lo que toquéis, puede heriros o mataros"... Yo creo que no hicímos caso de nada, o casi nada de lo que nos dijo en todo el viaje.

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  2. Sharm el Sheik tuvo que ser impresionante verdad?? yo me quedé con ganas de hacerlo en mi viaje a Egipto, igual que Hurgada, pero bueno los dejaré para el siguiente y así tengo un motivo para volver.

    Saludos escarpiiiiin!!!!

    Living to travel

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  3. Hola Glober, bienvenida de nuevo.

    Pues si te digo la verdad, para mi Sharm el Sheik pasó sin pena ni gloria. Me llamó la atención el desierto, pero como era la primera vez que lo veía... Yo te diría que sino vas a ir a bucear no te merece la pena visitarlo, aunque de playita y eso tiene que estar bien.

    Un abrazo.

    Escarpiiiiiin

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  4. Pero Carlos, como se te ha podido olvidar esa frase?????????? Bueno, esto deja patente lo distinto que es para cada persona un mismo viaje. A cada uno nos llaman o nos impresionan unas cosas.

    Un abrazo.

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